La paradoja de las energías renovables en Bolivia
14 de enero de 2022

Por José Kreidler Guillaux 

Recientemente en 2021 se ha inaugurado una planta eólica en las inmediaciones de Warnes que se incorporó a las otras centrales renovables (accionadas por vientos y/o solares) instaladas o en curso de finalización del montaje industrial en Oruro y Potosí.

Este proceso es muy bueno, ya que está en consonancia con la política y tendencias mundiales a reemplazar la generación de energía eléctrica basada en combustibles fósiles, grandes contaminantes del medioambiente, por otros medios mucho menos agresivos y renovables como son el viento y el sol.

Esto se da en un especial contexto nacional, ya que las reservas y la producción de gas natural que actualmente alimentan nuestras plantas termoeléctricas o están declinando o en problemas para atender a una creciente demanda, según informaciones oficiales. Es más, siempre de acuerdo con declaraciones oficiales, en los próximos años deberíamos estar generando el 70% de nuestra energía eléctrica con energías renovables.

El problema radica en que más de la mitad del parque generador actual es basado en la utilización de gas natural y a un precio altamente subvencionado ($us 1,10/MMBTU) si lo comparamos con el precio actual de exportación ($us 6,00/MMBTU). En números estadísticos la energía eléctrica generada en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) en 2019 fue del 61,7% a partir de gas natural y 38,3% a partir de fuentes renovables (34% hidroeléctrica, 1,6% biomasa, 1,9% solar y 0,7% eólico). Estos porcentajes variarán sin duda un tanto en favor de las energías renovables debido a la incorporación de las centrales eólicas y solares, pero no como para llegar a dar la vuelta o revertir las ya citadas proporciones.

Y por otra parte están las paradojas: es más conveniente exportar el gas natural vía los gasoductos, ya que, desde el punto de generación de divisas e ingresos para que YPFB y/o sus contratistas, con mayores recursos monetarios, pueden hacer más exploración y desarrollo de nuevas reservas. Por otra parte, la incorporación de plantas de generación renovables significa la paralización parcial o total de plantas térmicas existentes que deben tener su propia rentabilidad, ya que muchas de ellas han sido construidas con financiamiento interno o externo y deben honrar sus compromisos crediticios. El peso final de esa cuenta será por lo tanto absorbido por el erario nacional.

Otra de las paradojas es que la exportación de energía eléctrica tiene una rentabilidad marginal incluso con un combustible barato, lo cual a su vez repercutiría, si se diera, en menores ingresos para YPFB y por lo tanto para el país.

 

São Paulo

São Paulo

Sao Paulo con demanda promedio de 15.888 MW (mega watio) (2020, Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica CCEE). Para tener una idea: casi 11 veces la demanda eléctrica interna boliviana (todo el país). [video width="640" height="352"...