Países con sobre oferta de electricidad: ideales para minado de criptomonedas

Por Boris Santos Gómez Úzqueda

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Ya hemos establecido que existen millones de transacciones diarias que se pagan -como un nuevo sistema de comercio- en monedas digitales que no necesitan respaldos de bancos centrales de estado y simplemente hay una tecnología blockchain que garantiza operaciones. Son las criptomonedas. Hacerlas (construirlas, elaborarlas o minarlas) requiere un complicado proceso tecnológico que principalmente utiliza mucha energía (electricidad). Dicen que ya están circulando a nivel global unas 10.000 criptomonedas (cuyos precios oscilan conforme a reglas de mercado en oferta y demanda).

Según estudios de la Universidad de Cambridge el consumo de energía que se destina para la ‘minería’ de Bitcoin alcanza los 123,77 Tera vatios/hora (TWh), superior al consumo eléctrico actual de Colombia que el 2021 alcanzó los 70,2 TWh.

 Comparativamente: el consumo de energía del minado de Bitcoin si fuera tomado como un país llegaría a niveles de consumo eléctrico de Argentina o Noruega.

 La otra moneda famosa, Ethereum, tiene un estimado consumo anual de 52,81 TWh (fuente: Digiconomist ) que es el equivalente a consumo eléctrico de Singapur.

 Hay millones de operaciones matemáticas, algoritmos complejos y desarrollo de programas especializados que ordenadores funcionando las 24 hrs deben realizar para lograr conseguir una criptomoneda, tras resolver problemas matemáticos. Por ello es que las máquinas (los ordenadores) utilizan cantidades increíbles de energía. Adicionalmente requieren sistemas de acondicionadores de aire de enfriamiento de los ordenadores porque se calientan.

 Hay, inclusive una medida de capacidad de producción terahash por segundo que es la TH/s, medida de la potencia de procesamiento de una red de criptomonedas.

 Desde enviar un tuit o un email consumimos electricidad. Ahora imagine operaciones complejas, por 24 horas, resolviendo algoritmos y en seguimiento permanente de operaciones tipo (peer-to-peer), eso requiere una cantidad impresionante de electricidad, como ya hemos visto.

 Mantener funcionando ese blockchain (miles de transacciones de bloques por segundo ) es muy costoso en términos de consumo eléctrico.

 Quizá para los países con exceso de oferta de electricidad, o con electricidad de bajo costo podría ser una solución -que deba ser regulada y estimulada- vender electricidad a minadores privados de criptomonedas.

 Un ejemplo concreto es Kazajistán un paraíso para minadores de monedas digitales en 2021. El país es responsable de cerca al 20% de la minería de criptomonedas a nivel global, después de Estados Unidos (34%).

 Los minadores o granjas de criptomonedas encontraron en ese país un centro ideal: poca regulación, energía barata y un estado con pocas ganas de perjudicar, contrariamente a los chinos. Tienen hasta asociaciones especializadas en tecnologías blockchain. Y hasta un ministro de asuntos digitales que promueve las granjas privadas de minado, cuidando que -obviamente- aquellas que no son reguladas no se absorban toda la energía del país y comprometan la estabilidad de su sistema de generación, transmisión y distribución. Consumen en ese país más de 1.500 MW megavatios de electricidad (ojo que su mix energético es 70% generación eléctrica basada en carbón). Obviamente no vamos a entrar en consideraciones ambientales, cumplimientos de acuerdos de París ni transición a renovables en vez de fósiles, pero es una realidad económica objetiva que el excedente eléctrico de ese país está siendo vendido a minadores de monedas digitales.

 El negocio del minado de criptomonedas le permite a ese país “acomodar” su excedente eléctrico, generar nuevos ingresos por impuestos y venta de electricidad y captar inversiones en la región.

 China estuvo a la cabeza del minado, por su cantidad de energía barata y su ausencia de regulación (y su ausencia de respeto a los acuerdos de Paris), y destinaba electricidad procedente del carbón para el minado de criptomonedas con sistemas de software por ellos desarrollados hasta que prohibió en 2021 el minado argumentando que son “un problema para la seguridad nacional”.

 Quizá aquellos países latinoamericanos (hay algunos) con excedentes de electricidad, en tanto se logren caminos más expeditos para llegar a la transición energética (de fósiles a renovables) se pueda considerar acomodar bloques de volúmenes excedentarios de electricidad vendiéndoles a minadores de cripto monedas. Quizá, luego de la consolidación de las renovables se pueda entender un nuevo concepto de minado de cripto monedas sin dañar al medio ambiente y usando electricidad a bajo coste generada desde renovables.